
Viernes 27 de julio de 2007-www.diariodemadryn.com - El Único Diario de Madryn
HAY QUE ESTAR ALERTA A LOS SÍNTOMAS
Nueve de cada diez celíacos no sabe que padece la enfermedad
A pesar de los avances médicos, muchos profesionales no diagnostican a tiempo la celiaquía. Dicen que "la gran simuladora", como suelen llamarla, es fácilmente confundible con, por ejemplo, los síntomas de stress.
Nueve de cada diez celíacos en Argentina no sabe que padece la enfermedad, en la mayoría de los casos por no presentar síntomas precisos, por lo que sólo el 10% está diagnosticado, afirmaron autoridades médicas.
La mayoría de quienes ignoran padecer este mal son adultos que no presentan síntomas claros de celiaquía y no dieron con un diagnóstico certero sobre sus molestias estomacales, cuadros de anemia u osteoporosis, que son las formas más frecuentes en que se manifiesta.
Los especialistas advirtieron que la pesquisa para detectar la celiaquía no está muy difundida entre los médicos que no se especializan en gastroenterología y que esto también dificulta el diagnóstico precoz.
La celiaquía es la intolerancia al gluten de trigo, avena, cebada y centeno (TACC), y su síntoma más común es la diarrea, la distensión abdominal y la desnutrición, pero hay otras manifestaciones, no digestivas, como las anemias que no responden a los tratamientos con hierro, osteoporosis y abortos espontáneos.
Es por eso que entre los médicos y los pacientes se habla de la celiaquía como "la gran simuladora", porque sus síntomas suelen confundirse con otras afecciones y en algunos casos pasan años hasta que se detecta la enfermedad, que en el peor de los casos nunca es detectada.
"En Argentina, el 1 por ciento de la población tiene una celiaquía declarada, pero por cada paciente que se diagnostica, hay entre siete y nueve pacientes que no saben que están afectados", advirtió el jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Pirovano, Cristian Boggio Marzet.
La "gran simuladora" es fácilmente confundible, por ejemplo, con los síntomas del stress: "el diez por ciento de los pacientes que padecen de cólon irritable -destacó el médico-, en realidad son celíacos".
Coordinador del II Simposio de Enfermedad Celíaca, que culminó el 25 de abril en el Pirovano, Boggio Marzet indicó que pese a que mucha gente cree que se trata de una enfermedad de la infancia, la celiaquía se puede despertar en cualquier momento de la vida.
"Y de no tratarse a tiempo -continuó-, evoluciona a complicaciones como un desarrollo de la estatura acortada y más riesgo de enfermedades asociadas como la diabetes, tiroiditis, artritis y osteoporosis".
"En cuanto al cáncer de intestino delgado -señaló el médico- los pacientes que no se tratan o no siguen la dieta, tienen entre una y dos veces más riesgo de desarrollarlo, pero si siguen las indicaciones, la incidencia baja a cero".
"En la medida en que la pesquisa crece, aparecen más pacientes", coincidió el jefe del Servicio de Gastroenterología Pediátrica del Hospital Austral, Francisco Follett, y dijo que la gente diagnosticada está "en la punta de un iceberg que es 10 veces más grande debajo de la línea del agua".
Follet subrayó que la incidencia genética es alta y advirtió que en algunos casos, llamados "silentes", los testeos de sangre no detectan la enfermedad, que debe rastrearse con estudios más complejos.
Karina Romay, de 32 años, hasta septiembre del año pasado no había recibido un diagnóstico definitivo sobre su intolerancia al gluten. "Vivía cansada, con la piel y el pelo deshidratados y no podía subir de peso -contó a Télam-.
Los médicos pensaron que era anemia y me trataron con hierro durante un mes, pero en lugar de mejorar, empeoraba". A falta de resultados con las inyecciones de hierro, le hicieron el testeo de celiaquía y dió positivo. "Después que me diagnosticaron a mí, la diagnosticaron a mi mamá, que tiene 60 años", afirmó.
Mirtha Fernández tiene una hija de seis años, a quien hace tres años le confirmaron que tiene celiaquía. "A raíz del diagnóstico de mi hija, la diagnosticaron a mi hermana y a mí", relató. Pese a que Fernández presentaba todos los marcadores serológicos negativos, pidió una endoscopía "para estar segura" y le salió positiva.
Fernando Agoff también tiene una hija celíaca, Jessica, de ocho años, a quien "le faltaba hierro, tenía ronchas en la piel, diarrea", contó.
"Le hicieron un montón de estudios hasta que el pediatra le hizo el testeo ’para descartar una celiaquía’ y resultó que era celíaca", señaló, y advirtió que muchos profesionales "siguen de largo" frente a los síntomas.