MIÉRCOLES, 30 de mayo de 2007
Celíacos quieren obliguar a empresas a identificar alimentos
Nueve de cada diez no sabe que tiene la enfermedad. Reclamo de las entidades
Silvia Lo Presti / La Capital
Será porque sus síntomas se confunden con los de la anemia, el colon irritable o el estrés, lo cierto es que en Argentina, nueve de cada diez celíacos no saben que padecen la enfermedad. Si bien su prevalencia es de 1 cada 160 argentinos, el tratamiento se basa únicamente en una dieta libre de gluten. Dada la importancia que tienen los alimentos en la preservación de la salud, desde las asociaciones que nuclean a los pacientes reclaman que el Estado exija a las empresas alimenticias que los productos sean rotulados para una correcta identificación. En caso de ser aptos para el consumo de celíacos, debería llevar la identificación de “libre de gluten” o “sin TACC”, denominación internacional que establece libre de trigo, avena, cebada y centeno. Actualmente son las entidades las que se encargan de llevar a analizar los alimentos.
La enfermedad celíaca es la intolerancia al gluten de trigo, avena, cebada y centeno, y su síntoma más común es la diarrea, la distensión abdominal y la desnutrición, aunque se presenta con otras manifestaciones no digestivas, como las anemias que no responden a los tratamientos con hierro, la osteoporosis y abortos espontáneos, que dificultan el diagnóstico a los médicos no especializados. Se presenta más frecuentemente en mujeres que en hombres.
“Mucha gente cree que se trata de una enfermedad de la infancia, sin embargo se puede despertar en Capital la presidenta de Acela Rosario, cualquier momento de la vida”, dijo a La Elvira Alvarez, a quien se la diagnosticaron a los 36 años luego de una etapa de mucho estrés.
El médico tratante es el gastroenterólogo, aunque debido a la multiplicidad de síntomas que presenta, las personas que la sufren pueden llegar al especialista derivados por dermatólogos, psiquiatras y hasta ginecólogos. La demora en el diagnóstico y como consecuencia de ello, la falta de una dieta libre de gluten, lleva a sufrir complicaciones y aumenta el riesgo de enfermedades asociadas como diabetes, tiroiditis, artritis y osteoporosis. Además, los pacientes que no siguen la dieta tienen entre una y dos veces más riesgo de desarrollar el cáncer de intestino delgado, cosa que disminuye totalmente si siguen las indicaciones alimentarias. “En ocasiones afecta más a nivel anímico por las carencias de proteínas y vitaminas que hacen que la persona esté deprimida o con problemas neurológicos”, agrega Alvarez.
Un enfermo celíaco que no realiza el tratamiento libre de gluten, se deteriora tanto física como mentalmente, y puede llegar hasta la muerte.
Libre de gluten. “Queremos ir al supermercado y elegir los productos confiados que no poseen gluten”, agrega Elvira Alvarez, ya que actualmente queda supeditada a las ganas de cada empresa de rotular los alimentos. “Debe ser obligatorio por ley”, remarca la presidenta de Acela Rosario.
Con los vegetales y las carnes no hay problemas (ni crudos ni cocidos), mientras no sean empanados o con algún espesante. Tampoco ofrecen riesgos huevos, manteca y margarina, leche líquida y aceites. Las harinas permitidas son de arroz, garbanzos, fécula de maíz y de mandioca. “Hay que tener cuidado con todo aquel alimento que pasa por un proceso industrial, hasta la pasta dentífrica o la leche en polvo pueden tener gluten, al igual que algunos productos congelados”, aclara.
La ley Nº 24.827 de junio de 1997, cuya reglamentación exigen desde las asociaciones de pacientes, establece que la autoridad sanitaria nacional deberá publicar un listado de productos alimenticios libre de gluten, y la obligatoriedad de informar a la población acerca de aquellos no aptos para el consumo del enfermo celíaco. Quienes padecen esta afección consultan las listas en cada entidad o a través de la página de la Anmat (www.anmat.gov.ar).
“A pesar del tiempo que lleva descubierta, la enfermedad sigue estando en estudio. El disparador puede ser una situación estresante, un parto o una cirugía. Si bien no es hereditaria, sí es genética y la predisposición puede determinarse con un análisis de ADN”, apunta Alvarez. Lo que fehacientemente confirma la enfermedad es la biopsia intestinal.
Acela Rosario es una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es ayudar a todas las personas afectadas. Entre otras actividades ofrecen charlas para pacientes y familiares, clases y talleres de cocina, armado de recetarios con harinas y féculas permitidas y talleres de psicología. La entidad ofrece también un listado de alimentos aptos para su consumo.
La asociación carece de una sede propia, por lo que para contactarse es necesario llamar a los teléfonos 4573585, 4542720 y 4213146, o mediante el e-mail acelarosario@hotmail.com.