Un ámbito preliminar de ayuda:
La Orientación Familiar
El artículo de la Dra. Mónica Contreras publicado en El Celíaco en la Patagonia y que podemos encontrar en la sección Notas de Interés de www.guiadelceliaco.com.ar, revela algunos indicadores a tener en cuenta, cuyas características podrían estar señalando la necesidad de contar con apoyo psicológico profesional.
Menciona la Dra. Contreras la presencia de situaciones de no aceptación de la enfermedad, de sobreprotección, de padres obsesionados, de alteración de las relaciones familiares y otras más, que indicarían que un auxilio profesional es necesario.
Ahora bien, nosotros, los padres, con el grado de preocupación y confusión que puede embargarnos, ¿cómo podemos saber si nuestra situación concreta requiere ese apoyo profesional? ¿Se justifica realmente en nuestro caso particular?
Es aquí donde aparece un ámbito preliminar de ayuda y que es el de la orientación familiar.
La Orientación Familiar es un servicio que se brinda a las familias, con el objeto de ayudarlas cuando se presentan dificultades en la relaciones entre sus miembros, cuando existen problemas de convivencia conyugal o familar o cuando toda la familia o alguno de sus miembros enfrentan momentos de conflicto, dolor, enfermedad, etc.
Esta tarea de apoyo abarca toda la gama de situaciones que pueden afectar al grupo familiar incluyendo también la colaboración con los padres en la educación de los hijos.
En realidad, se trata de un servicio de prevención de problemas mayores y también de derivación a profesionales si las causas detectadas lo ameritan.
Cuando las dificultades son manejables, el ámbito de diálogo, reflexión y contención brindado por la Orientación Familiar es propicio para dirigirnos hacia su resolución.
La Orientación Familiar pone su foco en la familia humana, como célula básica constitutiva de la sociedad y en cada uno de sus miembros, en su dignidad de personas.
La enfermedad vista como oportunidad
En el caso de la enfermedad celíaca, la Orientación Familiar traza varios ejes de trabajo, no solamente centrados en la reflexión acerca de las dudas o temores, sino también en el desarrollo y refuerzo de aquellas virtudes humanas que mayor gravitación puedan tener en la mejora de la situación observada.
Así, la aceptación de esta dolencia no es sustituida por una mera resignación, sino que se origina –entre otras causas- en visualizar la presencia de la enfermedad como una oportunidad para que cada miembro de la familia pueda encontrar la ocasión para comprender y desarrollar las virtudes que le permitan crecer como personas en medio de la nueva circunstancia.
La búsqueda de sentido de lo que le ocurre a la familia, la unión de todos sus miembros y el rol que debe ejercer cada uno son un importante objeto de reflexión en el ámbito de la Orientación Familiar.
Aspectos afectivos
Algo que resulta perturbador en la comprensión de nuestra realidad concreta es la confusión que las personas podemos llegar a tener sobre nuestros sentimientos y emociones. Especialmente cuando la aparición de la enfermedad impacta en la emotividad de cada miembro de la familia.
Es por esta razón que propiciamos el desarrollo de una actividad de Orientación que atienda muy especialmente a los fenómenos afectivos que pueden experimentar los involucrados, porque entendemos que la afectividad humana bien comprendida y encauzada ejerce una cooperación positiva con la inteligencia y con la voluntad.
Cristina I. de Guevara | Orientadora Familiar
Nacida en Buenos Aires (1951), es casada y madre de dos mujeres de 28 y 31 años y de tres varones de 18; 21 y 24 años. Egresada del Colegio Mallinckrodt (1968), fue miembro co-fundadora de la delegación de Pro-Familia (Entidad para la promoción y la defensa de la familia y la vida) en la ciudad de Neuquén (1985), participando en diversas actividades, entre ellas el Congreso pro-Vida realizado en Buenos Aires en 1986.
Es Orientadora Familiar desde el año 2004, habiendo cursado sus estudios en el Instituto Profesional de Ciencias para la Familia, de la Fundación Nuestros Cimientos, de la ciudad de Mendoza. Participó en las I; II y III Jornadas de Matrimonios Jóvenes (Mendoza, 2004/5/6). Ha colaborado en el estudio de casos pedagógicos referentes a la Crisis de la Mitad de la Vida en varones y actualmente trabaja en la elaboración de casos aplicables a la Crisis de la Mitad de la Vida en mujeres.
Ha vivido con su familia durante cuatro años en Salta y dieciocho en Cipolletti (Río Negro), residiendo actualmente en Chacras de Coria (Mendoza) desde 1997.
www.guiadelceliaco.com.ar